
Proponemos
una interacción de usos y nuevos programas que no insista
en el desarrollo del parque lúdico o tecnológico, entendidos
estos como
islas o guetos aislados de la ciudad y de la realidad cotidiana.
Se propiciaría aquí la coexistencia con los programas habituales
de
una ciudad: comercio, residencia, etc. Algo semejante a las situaciones
del cine o de la narrativa donde la realidad y la ficción se interrelacionan
mutuamente saliendo ambas reforzadas.
Desde antiguo las ferias han tratado casi siempre de aplicar la tecnología
en sus posibilidades efectistas de crear ilusiones..
En Cartuja 93 se dan las condiciones para que las tecnologías de
la
comunicación no sean puras y simplemente consumidas como imagen
publicitaria, sino que empiecen a ser utilizadas intensamente como herramientas
transformadoras de la experiencia y noción de lugar, entendiéndose
Cartuja 93 como un terreno que esta siempre refiriéndose a otros
lugares,
produciendo situaciones de interacción.
Tecnología
no como motivo simbólico de referencia,
sino como productora de acontecimientos que transforman el lugar.


