
Arabescos
define no solo una proceso de diseño, sino también una forma
de ver y entender la arquitectura. Yago Conde a partir de investigaciones
para su tesis doctoral y de la experiencia académica como docente en
escuelas de diseño, llegó
a reflexionar sobre el como proyectar y enseñar Arquitectura. Su experiencia
personal más sus intereses por las vanguardias artísticas, tanto
positivas como negativas, le llevó a generar su propio procedimiento
proyectual, en el cual se funde su bagaje cultural, con sus motivaciones personales
para generar lo que llamara Arquitectura de la Indeteminación.
La lógica proyectual se originó a partir del concurso de Granada y la fascinación por las geometrías de los arabescos, ésta se continuó profundizando y perfeccionando en proyectos consecutivos con Bea Goller. Ambos desarrollaban un continuo feedback entre las investigaciones conjuntas de su despacho y la docencia que llevaban a cabo por separado. A través de la experimentación se nutrían y enriquecían las propuestas y el proceso mismo de diseño.
El proceso consistía en tomar elementos generadores fuera del ámbito puro de la arquitectura, provenientes de la literatura, de la música, de la danza, y comenzar a partir de los mismos una metodología de la manipulación. Se aplicaba a estos elementos foráneos a la arquitectura un procedimiento de transformación geométrica, de alteraciones escalares, de variación de proporciones para luego introducirlos al proyecto que se estaba realizando en ese momento en el despacho. Quedaba de esta manera conformado un gran collage de varias capas, donde grandes trozos se descomponían en otras realidades para generar otras nuevas a partir de estos fragmentos. La forma de hacer frente a la resolución de un problema de diseño era similar ya sea para una exposición, una obra arquitectónica o un planteamiento urbanístico, la variable más importante era la escalar.
Este proceso proyectual se aplicó en la generación del proyecto Fontana Mix. En este caso se conjugan la ciudad de Barcelona y la música de John Cage. A partir de las partituras musicales se desarrollo toda una exploración formal de descomposición, alteración y reinterpretación de la cual se obtuvieron figuras que serian insertadas en un sector determinado de la ciudad: la Villa Olímpica.
El
proceso también se lo puede definir a partir de una lógica del
“injerto”, es decir tomar elementos ajenos para añadirlos
en propuestas híbridas nuevas, dotando de fuerzas innovadoras al las
intervenciones. Como Yago Conde y Bea Goller lo definen, era un procedimiento
totalmente abierto a la indeterminación en la parte creativa donde
influencias y motivaciones podían venir de diferentes sectores. El
proceso mismo guiaba y auto-generaba su continuidad, no existían prefiguraciones
a priori, solo intereses por lo nuevo y por la experimentación.
Esta postura arriesgada de abrazar
la no-linealidad y de pactar con la complejidad, favoreció no solo
la generación de ideas abstractas sino también a la materialización
y concreción de numerosos proyectos arquitectónicos.
Luego del fallecimiento de Yago Conde en el año 1994, el despacho atravesó por un difícil y duro momento, pero Bea Goller supo redirigir las fuerzas y superar dicho punto de bifurcación llevando adelante el despacho en una nueva etapa.
En la actualidad el despacho "Congoritme" continúa desarrollando proyectos aplicando el mismo proceso proyectual adaptado a los nuevos tiempos. Es decir se sigue trabajando con motivaciones externas a la arquitectura incorporando ahora los nuevos adelantos tecnológicos. En proyectos como el concurso del ayuntamiento de Malgrat quedaría reflejado esta continuidad en el proceso proyectual adaptado a las nuevas tecnologías, siendo el mapping y el scaling la base para el proceso. En fontana[re]mix aun se pone más en evidencia al introducir en el diseño programación basada en algoritmos aleatorios. Se ha cambiado los medios pasando de lo manual a lo digital, abandonado la fotocopiadora para adoptar el ordenador, pero la idea básica del proceso de diseño continua siendo la misma. Bea Goller a cargo de Congoritme ha sabido demostrar que tanto su proceso personal como el del despacho continúan.













