

Venus
– BCN
rascacielos bioclimático y jardín vertical
emplazamiento: una alternativa para Barcelona en el mar
El rascacielos Venus BCN está emplazado directamente en una península
artificial, que parte del frente marítimo de Barcelona en el Mar Mediterráneo.
El mismo marca la culminación del eje establecido por la Avenida Diagonal,
creando un landmark que finaliza esta línea dentro de la trama creada
por el urbanista Cerdà. Representa una especie de pequeña ciudad
vertical marcando la horizontalidad de Barcelona, un locus alternativo como
espacio de escape a la gran cantidad de habitantes desplazados por la maquinaria
urbanística que afecta al frente marítimo. Como si se tratase
de una gran arca de rescate para una nueva categoría de refugiado:
aquella que surge de la especulación inmobiliaria. Adoptando el mar
como motivo de inspiración y como espacio habitable, toma como su punto
de partida morfológica una especie perteneciente a la Zoología
marina: la Euplectella, un complejo organismo marino compuesto por sílice
- base de la fibra óptica - una maravilla de la ingeniería,
que se encuentra en la naturaleza. Siguiendo este principio, diversos aspectos
de la ecología High-tech se aplican al diseño del edificio,
el cual presenta de esta manera cualidades de beneficio para el medio ambiente,
tales como una capa de vegetación suspendida de sus paredes exteriores,
que brinda una especie de nueva agricultura vertical.
La piel exterior: De la nano a la macro escala estructural
La piel exterior del edificio es un compuesto a partir de fibra de vidrio,
sílice y fibra óptica, y se organiza alrededor de un núcleo
central. Tres capas exteriores de piel luminosa emulan a la Euplectella, cual
organismo marino artificial, variando del azul al púrpura y al verde
en cuanto a sus tonalidades que varían de acuerdo a la incidencia de
los rayos solares y al curso de las estaciones. Así el edificio ‘brilla’
durante la noche, convirtiéndose en una especie de ‘faro’
que se divisa desde lo alto de los aviones que se aproximan a la ciudad y
desde la cubierta de aquellos barcos que se aproximan a su puerto. Condiciones
ambientales tales como la polución y los niveles de UVA inciden también
en sus cambiantes tonalidades, y su estructura exterior actúa además
como conductor de energía, de información y de data, sirviendo
como receptáculo y transmisor de dicha energía para su propio
uso y distribución. De esta forma el edificio la administra y la almacena
en sus instalaciones vitales, que simulan ‘baterías’ de
las que fluye esta energía de acuerdo a la necesidad y requerimientos
durante el día y la noche. Siendo simultáneamente un espacio
vertical de vivienda, de trabajo y de ocio y educación, es además
su propia factoría productora de recursos energéticos. Representa
una visión de concepto para nuevas estructuras verticales, basada no
solo en las leyes de la naturaleza, sino consecuente también con aquellos
principios que la misma impone.

